¡El circo ha llegado a la gran ciudad!, y ha aparcado sus carromatos y artilugios cerca de la estación; esperando recibir a un sinfín de niños y niñas. Jano, que deambula por la calle sin rumbo alguno, comienza a contagiarse de esa clásica tarantela y de ese olor a nariz roja. Ya imagina los trapecios voladores, las bolas y las mazas, los equilibristas, las preciosas telas rojas y hasta el tamaño de los zapatones del augusto. Se lo imagina, sí, pero, ¿podrá verlo? Ante la duda Kiny, Serrucho y Jano, procedentes de Aragón, capitanean este barco. Desde hace años trabajan diariamente con el fin de dotar a sus personajes de vida propia, creando una troupe clásica de payasos compuesta por el clown, el augusto, y el contraugusto.