¿Mortificado por procrastinar? ¡no seas tan duro!

 

La sensación de sentir culpa por posponer los deberes es bastante común, de hecho, preocuparte mientras no haces nada para dejar de sentir culpa es normal; es por esto que no deberías agotarte mentalmente pensando de forma tan negativa, puede que tal acción si sea algo negativo, pero no deberías estar tan negativo ante la situación, al contrario, pensar en que hacer tal cosa es un descanso merecido de tantas cosas que debes hacer y que luego del reposo, te podrías proponer volver a encenderte en la productividad, sería lo ideal.

Descansa sin remordimientos y sé entusiasta

Si te encuentras con muchas cosas por hacer, desorganizado y perdido en un sinfín de quehaceres que no tienen fijado ningún comienzo, no desesperes y si lo estás posponiendo, trata de disfrutar ese reposo y haz del acto de procrastinar un merecido descanso en el que puedes no hacer nada más que tumbarte a descansar o hacer otras cosas que te distraigan y entretengan bridándotetranquilidad’. Insiste, no sientas culpa de nada, simplemente disfruta el momento antes que se te acabe; busca algo que ver, a dónde ir, algo qué comer, hacer ejercicios e infinidad de cosas.

Una vez te des el gusto de dejar a un lado lo que tenías que hacer, y hayas descansado, sentirás tal sensación libre de tensión y aquí sí deberás tener fuerza de voluntad para detenerte y empezar a introducirte en las tareas que tienes pendiente de realizar. Debes conformarte con el grado de descanso que te haga sentir en condiciones de continuar con lo otro, ya que seguir descansando aun cuando ya te sientes ligero, hará que procrastines excesivamente a un nivel que puede ser perjudicial porque después puede costarte mucho tiempo y será tarde para las otras labores, que dependiendo de lo que sea, podría impactar positiva o negativamente. Tú decides.